jueves, 5 de noviembre de 2015

El Secuestro de las Esperanzas

Una década inolvidable para el mundo

Por Ernesto Wong Maestre

Cuando se desintegra el campo socialista formado por trece repúblicas con procesos socialistas u orientados al socialismo, y sobreviene la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y muchos de sus gobiernos claudican al anhelo de alcanzar un mundo sin explotación capitalista y dejan de contribuir al equilibrio del mundo, comienza la fase para el mundo del “secuestro” de las esperanzas de los millones de personas que en todo el planeta, sobre todo en América Latina y el Caribe, en Africa y en Asia, creían en el socialismo, como alternativa ética, económica y social a la explotación y a la desigualdad capitalista.

Y fue la principal potencia capitalista –los Estados Unidos- con sus potentes aliados europeos y asiáticos, formados todos en lo que se conoce como la “tríada”, quienes protagonizaron el papel de verdaderos “asaltantes” en una premeditada carrera hacia la dominación imperialista, iniciada a fines de los ochenta y comienzos de los noventa y que por ser una desenfrenada carrera, de tanta intensidad y agresividad hacia muchos pueblos, permitió más o menos rápidamente que esos pueblos desarrollaran sus capacidades, aprendieran las lecciones y comenzaran a desarrollar una resistencia más consciente y más dinámica, sin que por ello pueda afirmarse que hayan podido obstaculizar o hacer abortar todos los innumerables hechos delictivos y antihumanos cometidos por los gobiernos de la “tríada” en todos los órdenes de la vida, desde el daño al ecosistema hasta la destrucción de los niveles de salud, educación y ciencias alcanzados en los países no socialistas e insertados en la órbita del poder imperial y víctimas del neoliberalismo de la “tríada”. Ahí se deben identificar las motivaciones de la intensificación de las revueltas populares y resistencia activa que se suceden con mayor fuerza en América Latina, Africa, Medio Oriente y Asia, sobre todo en los países latinoamericanos y caribeños a partir de mediados de los ’90 y que alcanzan un nivel importante con la elección presidencial en Venezuela del candidato popular Hugo Chávez Frías, lo cual ha significado también una realidad objetiva –es decir nuevas circunstancias- para que el imperialismo norteamericano pueda continuar dominando como lo venía haciendo.

Ahí también pudieran encontrarse las causas contribuyentes para que la Revolución Bolivariana sea “el mayor referente político del siglo XXI” (1) porque en tanto asimila y aplica lo mejor del pensamiento político revolucionario latinoamericano, verificado en la obra de la Revolución Cubana, y en las experiencias allendistas, sandinistas y granadinas, ella va construyendo sus capacidades transformativas también sobre la base de la catástrofe social y económica con fuerte impacto cultural, originada por las políticas neoliberales en Venezuela de la Cuarta República. Por ello, el pensamiento bolivariano -construyéndose hoy- reconoce que ese “secuestro de las esperanzas” en los noventa, o “esa frustración –como puntualiza Chávez- nos hizo profundamente revolucionarios” (2).

Los noventa son los años en que la “tríada” no tiene mayores obstáculos para tratar de doblegar la voluntad de libertad y democracia de los pueblos; son los años en que la “tríada” comienza a eliminar del Sistema de Naciones Unidas todo aquello que le obstruía sus intereses hegemónicos y que se había logrado desde 1945 hasta 1990 por sus naciones miembros con el concurso y el respaldo del potencial de los estados socialistas; son los años en que se desatan las pasiones y las ambiciones de las transnacionales, multinacionales y organismos especializados dirigidos por verdaderas oligarquías para convertir al mundo en un gran mercado, a su gente en unos buenos o malos clientes y al gobierno de Estados Unidos como “el gobierno global”; son los años en que toda la “tríada” creyó que tenían al mundo en un puño y su líder –Estados Unidos- pensó que podía comenzar por su “traspatio” invadiendo Panamá con 24000 marines en 1990 mientras que azuzaban a Irak contra Kuwait para luego bombardear a Irak en 1991, y mientras, creaba las condiciones políticas en los Balcanes –ese gran espacio geopolítico- para armar el caos en Yugoslavia, bombardearla, destruirla y dominarla, desde donde también dominar la frontera entre la Europa aliada y la Europa post socialista, tratando de prevenir quizás lo que hoy ya es un hecho: el poderoso “despegue” del socialismo chino como potencia cósmica.

Pero así como en la “tríada” hay ambición y egoísmo, también hay prepotencia e ignorancia, y todos esos integrantes se ufanaron en creer y divulgar que su poderosa “tríada” fue pura obra de ellos, gracias a “su esfuerzo”, “inteligencia” y “creatividad”. Se olvidaron de los pueblos en los que la “tríada” se apoyó para llegar a ser “tríada”, no en los suyos del norte, sino en los que explotaron en el sur durante decenas de años para lograr tener esas grandes transnacionales y multinacionales, y hasta esos “organismos internacionales” que sin producir riquezas se dedican a gastar las pocas que tienen sus pueblos.

Y son precisamente esos pueblos del sur los portadores de los grandes sueños y de las grandes esperanzas echadas a la rueda de la historia o a los brazos de estos “secuestradores” por quienes claudicaron y dejaron frustradas a millones de personas en el mundo. Pero así como “no hay imperialismo que dure cien años, ni pueblo que lo resista” como solía decir el general Torrijos, tampoco hay asaltos ni secuestros eternos, ni generaciones que los permitan. “Estamos en un tiempo maravilloso del renacer de la esperanza” –nos recuerda y nos alienta Chávez- “hay un renacimiento, un renacimiento de la esperanza”(3)

Luego del impacto causado por el “secuestro de las esperanzas” de las generaciones adultas, apreciamos como las nuevas generaciones de jóvenes que –ayer durante el asalto de la “tríada” eran unos niños- hoy asumen los retos de sus padres, y vemos como enfrentan las tareas de avanzada social, y apreciamos como no tienen traumas para decidir radicalmente, pero sobre todo, estamos viendo como esas generaciones de jóvenes están sacudiendo los sentimientos de las generaciones frustradas y traumatizadas, y poco a poco, las están despertando de los sueños que les vendió la “tríada”, y esas generaciones regresan con la cabeza en alto con los sueños que la “tríada” les secuestró, y también con otros nuevos, y se están involucrando cada día más en las luchas de emancipación social de este siglo XXI, el siglo para América latina y el Caribe del socialismo bolivariano como una construcción colectiva de quienes han sabido guiar y construir los procesos revolucionarios y también de quienes ofrendaron sus vidas ante el intento de construirlo y nos legaron sus experiencias.

CITAS

(1) Alí Rodríguez, Canciller de Venezuela, Palabras en la I Reunión de Trabajo con el Capítulo Venezuela del Congreso Bolivariano de los Pueblos, agosto 2005.

(2) Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, discurso al concluir la marcha popular de apoyo a la política exterior y a la amistad venezolano-mexicana el 19 de noviembre del 2005.

(3) Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, discurso en la Asamblea General de la ONU, 17 de septiembre del 2005.

Publicado inicialmente en www.kiero.com
Venezuela-Actualidad Mundial 19/11/05

* Ernesto Wong Maestre
Politólogo, Internacionalista y Sociólogo

Otros sitios donde se publicó:
http://www.bnjm.cu/librinsula/2005/diciembre/103/colaboraciones/colaboraciones753.htm


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