miércoles, 4 de noviembre de 2015

Chávez tiene razón y con coraje sabrá seguir conduciendo la Revolución


LA VALENTÍA DE UN GOBERNANTE HUMANO CONTRA 
LA OSADÍA DE UN GOBERNANTE ASESINO

Por Ernesto Wong Maestre (*) 
21 de septiembre del 2006 

La 61 Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas recién concluida pasará a la historia de ese organismo internacional como un momento cumbre en la batalla de la humanidad honesta, valiente y pacífica contra los gobernantes mentirosos, opresores y asesinos, enfrentados desde posiciones gubernamentales y estatales en diversos escenarios y por diversos motivos pero en un solo eje: la paz contra la guerra.

Hugo Chávez
Frías (el Presidente venezolano que más votos ha alcanzado en ocho votaciones nacionales y el venezolano aclamado por más pueblos del planeta), ha tenido todas la razones para responderle al Presidente George W. Bush (el estadounidense electo fraudulentamente Presidente y el estadounidense más abucheado en todas las ciudades del mundo), todas esas acusaciones falseadas, esos calificativos peyorativos y esas ofensas a la humanidad que durante más de mil días y noches ha venido difundiendo el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica contra Chávez por todo el mundo y, además, utilizando el chantaje y el soborno basado en las condiciones que le proporciona ser una gran potencia.

En el justo sentido de la dignidad humana, Hugo Chávez ha sido éticamente justo y estéticamente admirado por el contenido de sus respuestas acusatorias y por la metáfora empleada para caracterizar a un gobernante que no ha tenido ningún reparo en ordenar crueles bombardeos y viles ametrallamientos a casas de familias y civiles indefensos.

Chávez respondió a Bush –con una palabra- cada uno de los insultos contra la humanidad y contra su persona usados por Bush periódicamente, y Chávez lo hizo con la creatividad necesaria para romper el muro mediático del silencio que el imperialismo yanqui fortalece sistemáticamente para esconder tras él todas las fechorías, asesinatos y crímenes de lesa humanidad cometidos por sus tropas imperiales, bajo su máxima dirección, contra pueblos indefensos, contra familias enteras y contra la dignidad humana.

¿Qué menos puede esperar un gobernante como Bush que ha sido capaz de meterse violentamente en los hogares ajenos y de otras naciones, y no precisamente para calificar con palabras, sino para matar a traición?. ¿Qué menos podría haber dicho el Presidente Chávez sino la verdad, expresada en la figura del diablo, una imagen universalmente reconocida como el modelo de la maldad y la crueldad? ¿Quién podrá defender honestamente a George W. Bush, cuando termine su mandato, de las acusaciones de crimen de lesa humanidad cometido contra los pueblos de Irak y Afganistán? ¿Quién no recuerda las declaraciones de Bush y de Condolezza Rice de que “todavía no era hora de detener la guerra” de agresión de Israel sobre el Lìbano a los pocos días de comenzar la ofensiva israelita y que ya había causado la muerte de cientos de indefensas familias árabes libanesas?. La historia cargará esas muertes al expediente diabólico de George W. Bush y de Condolezza Rice por haberle dado luz verde a los gobernantes israelíes durante casi treinta días y noches para asesinar a mansalva.

Por ello, hoy sentimos una gran indignación y un gran desprecio por quienes osan criticar la posición digna de nuestro Presidente Chávez cuando éste comparó a Bush con el diablo, y no han sido capaces nunca de pronunciarse contra todas las ofensas proferidas por Bush durante los últimos dos años contra Chávez, y sobre todo, no han sido dignos pues no han condenado los bombardeos y asesinatos cometidos por Bush, no sólo contra el pueblo árabe, sino también contra el propio pueblo estadounidense, ya sea en las Torres Gemelas, como al enviar a jóvenes soldados a masacrar gentes indefensas que los convierte en blancos perfectos de quienes defienden a sus familiares de los yanquis asesinos.

Entonces, ¿qué pudiera tener de “inadecuado” –como ha dicho un embajadorzuelo de la 4ta República- usar la palabra y el escenario que le otorga la Asamblea General de ONU, si en definitiva es un escenario mundial construido precisamente para dirimir por la vía pacífica los conflictos, y en este caso para acusar a un asesino como Bush? ¿O es que los críticos de nuestro Presidente comparten con Bush los mismos instintos y acciones criminales imperialistas? ¿Alguien ha visto a ese exembajador venezolano con “grandes amigos” en los países árabes asistir a alguna de las varias marchas realizadas de apoyo a la causa árabe ante la agresión israelí o pronunciar una declaración condenatoria de esa guerra?. ¿Qué pudiera tener de vergonzoso para una persona honesta –como dicen algunos venezolanos por los medios privados de comunicación- que el Presidente Chávez le diga, pacíficamente a otro gobernante, lo que se merece, sobre todo cuando ese gobernante se la pasa violando la paz y la integridad moral y física de los pueblos?.

Hugo Chávez habló en nombre de las víctimas y de los sobrevivientes de todos esos bombardeos, ampliamente difundidos por CNN desde la guerra de Afganistán hasta la masacre en Faluya y en todo Irak. Chávez es un gobernante sensible a los llamados de esas madres clamando ayuda frente al “diablo” que le lleva a sus hijos y a sus esposos, en una guerra cruel e injusta. Chávez es el Presidente que se apasiona y se crece moral y éticamente cuando ve a un niño llorando, ante el cadáver de sus padres, ametrallados por los proyectiles Made in USA y se estremece al pensar que más nunca podrán ver a sus seres queridos. ¿Quién no se atrevería a clavarle una estaca al diablo en su pecho si lo ve delante por tan abominables actos cometidos?

¿Ustedes no creen que el asesino de Bush, para la magnitud que alcanzan sus fechorías, fue tratado con cierta consideración como lo hizo Chávez siendo huésped indirecto? ¿Ustedes no creen que Bush se merece –por lo menos- la misma guillotina inglesa que una vez se usó contra una Reina que sólo había mal gobernado?.

Ahí está el problema más comentado superficialmente por los medios de comunicación transnacionales en la 61 Asamblea General de la ONU: “las palabras agresivas de Chávez contra Bush”, cuando el asunto de fondo o la esencia del problema es la dignidad de un gobernante honesto contra la maldad de un gobernante indigno, o la valentía de un gobernante humano contra la osadía de un gobernante asesino.

Chávez tiene razón y con coraje sabrá seguir conduciendo la Revolución. 

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