sábado, 14 de diciembre de 2019

Declaración de la XVII Cumbre ALBA-TCP La Habana, 14 de diciembre 2019


Declaración de la XVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la ALBA-TCP

15 años en defensa de la unidad, la paz y la integración

1.    Los Jefes de Estado y de Gobierno y los Jefes de Delegaciones de los países miembros e invitados de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), nos reunimos en La Habana, el 14 de diciembre de 2019, para conmemorar el XV Aniversario de la Alianza, fundada por los Comandantes Fidel Castro Ruz y Hugo Rafael Chávez Frías, con el firme compromiso de profundizarla, como expresión de las aspiraciones de independencia regional y baluarte de la integración genuinamente latinoamericana y caribeña frente a las crecientes amenazas a la autodeterminación, la soberanía, la paz y la estabilidad regionales.
2.    Reivindicamos el ideario de Bolívar, Martí, San Martín, Sucre, O´ Higgins, Petión, Morazán, Sandino, Maurice Bishop, Garvey, Túpac Katari, Bartolina Sisa, Chatoyer y otros próceres de la independencia latinoamericana y caribeña.
3.    Enfatizamos que la unidad e integración regional es la única vía para enfrentar la dominación que ejercen las estructuras hegemónicas de poder mundial, y que han dejado a nuestros pueblos en una condición histórica de subordinación y vulnerabilidad política, económica y cultural.
4.    Expresamos que el ALBA-TCP es el primer frente de integración genuinamente latinoamericano y caribeño, está sustentado en principios de solidaridad, justicia social, defensa de la independencia y soberanía, autodeterminación de los pueblos, cooperación y complementariedad económica, fruto de la profunda vocación integracionista de sus miembros y de su voluntad política de avanzar todos juntos hacia el desarrollo sostenible, para satisfacer las necesidades de nuestros países y pueblos.
5.    Resaltamos los logros sociales del ALBA-TCP, que han estado dirigidos al ser humano, sin importar su raza, estrato social, credo o posición política alguna, lo cual ha permitido que sean millones los latinoamericanos y caribeños que han sido beneficiados con las políticas sociales impulsadas por la Alianza.
6.    Resaltamos especialmente el Programa de alfabetización; la Misión Milagro; el Programa de atención a las personas con discapacidad; el Cardiológico Infantil Latinoamericano, la formación de médicos integrales en la Escuela Latinoamericana de Medicina-ELAM en Cuba y en Venezuela y PetroCaribe; así como también, las Casas del ALBA, los Juegos deportivos ALBA, Telesur y la Radio del sur.
7.    Destacamos los avances alcanzados por el ALBA-TCP en el ámbito económico y financiero, especialmente al cumplirse 11 años del establecimiento del Banco del ALBA, período en el cual se han desarrollado diversos proyectos de infraestructura, de producción y de servicios, en los distintos países de la región.
8.    Ratificamos nuestro compromiso con la construcción de un modelo alternativo de soberanía económica, expresado en una Nueva Arquitectura Financiera, para consolidar un sistema de intercambio y cooperación recíproca, solidaria, participativa y complementaria, que fortalezca nuestra libertad económica y comercial.
9.    Reiteramos nuestra voluntad de continuar trabajando y cooperando en el enfrentamiento al cambio climático, fenómeno que es producto del sistema capitalista, con sus patrones irracionales de producción y consumo, que agreden a nuestra Madre Tierra y que incrementan la frecuencia e intensidad de fenómenos naturales que ocasionan lamentables pérdidas humanas y materiales.
10. Resaltamos la participación y presencia plena de los movimientos sociales, de solidaridad y sectores populares en nuestro proceso integracionista, para avanzar en la construcción de sociedades incluyentes, culturalmente diversas y ambientalmente responsables, que excluya la explotación del ser humano.
11. Condenamos la política agresiva e intervencionista del Gobierno de Estados Unidos, que con la complicidad de las oligarquías nacionales y de los medios corporativos de la información, unida a las consecuencias de la férrea aplicación de inhumanos modelos neoliberales, son las causas fundamentales de la peligrosa inestabilidad regional.
12. Reiteramos que la política actual del gobierno de los Estados Unidos hacia Nuestra América plantea desafíos que generan claras violaciones a los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, así como a los postulados de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
13. Repudiamos las amenazas de uso de la fuerza por el gobierno de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela y el sostenimiento y ampliación de criminales medidas coercitivas unilaterales contra su pueblo, que continúan siendo la principal amenaza a la paz en América Latina y el Caribe. Respaldamos a la Revolución bolivariana, a la unidad cívico-militar de su pueblo y al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.
14. Rechazamos la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) contra la República Bolivariana de Venezuela, lo cual representa un peligro para la paz, que podría facilitar la fabricación de un pretexto y establecer las bases para una eventual intervención militar contra el pueblo bolivariano.
15. Condenamos el golpe de Estado contra el gobierno constitucional del compañero Evo Morales Ayma en Bolivia, el cual constituye una expresión clara de la estrategia imperialista de Estados Unidos en el hemisferio occidental y su intención permanente de vulnerar la libre determinación de nuestros pueblos en función de sus pretensiones hegemónicas. La complicidad de la oligarquía boliviana en la violenta interrupción de la institucionalidad democrática en el país y el apoyo complaciente de otras oligarquías de la región a esta flagrante violación del Estado de Derecho y de los derechos humanos, no admiten dudas.
16. Destacamos que con el propósito de recuperar los espacios conquistados por los pueblos con gobiernos progresistas, el gobierno de los Estados Unidos, en contubernio con las oligarquías de la región, revive métodos que parecían superados en la historia de América Latina y aplica nuevas fórmulas de la llamada guerra no convencional.
17. Denunciamos que en Bolivia se han multiplicado la intolerancia, el racismo, la represión brutal contra los movimientos sociales y los pueblos originarios, con la clara determinación de revertir los logros alcanzados por su pueblo durante la presidencia del compañero Evo Morales Ayma.
18. Denunciamos que las amenazas y los reiterados intentos desestabilizadores contra el gobierno legítimo de la hermana República de Nicaragua son una violación del Derecho Internacional. El Gobierno sandinista de Nicaragua y su Presidente, Daniel Ortega Saavedra, cuentan con nuestra solidaridad y apoyo.
19. Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo de la hermana Mancomunidad de Dominica, y felicitamos al Primer Ministro Roosevelt Skerrit por su reelección el pasado 6 de diciembre con un amplio respaldo popular.
20. Rechazamos las acciones injerencistas contra el proceso político en Surinam y los intentos de desestabilizar dicho país. El Gobierno Constitucional de Surinam y su Presidente, Desiré Bouterse, cuentan con nuestra solidaridad y apoyo.
21. Repudiamos firmemente la aplicación de la Doctrina Monroe. Demandamos el respeto a la libre determinación de nuestros pueblos, a la soberanía, la integridad territorial y la no injerencia en los asuntos internos de cada Estado, la solución pacífica de controversias internacionales, el rechazo al uso o a la amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, al tiempo que denunciamos el uso de métodos de guerra no convencional para derrocar gobiernos legítimos y la imposición de medidas coercitivas unilaterales contra países latinoamericanos y caribeños.
22. Manifestamos que el ascenso de los gobiernos neoliberales al poder político en la región ha generado un evidente retroceso de las políticas de beneficio social en varios países, incrementando los índices de pobreza, las profundas desigualdades sociales y la marginación de amplios sectores populares.
23. Declaramos que la creciente corrupción de gobiernos neoliberales, su ejercicio del poder para maximizar los beneficios de las corporaciones transnacionales y de exiguas élites privilegiadas; la violencia y la brutalidad policial, han provocado el estallido de multitudinarias manifestaciones en Nuestra América.
24. Denunciamos la falsedad estadounidense de atribuir a miembros de esta Alianza, la responsabilidad en la organización de las masivas protestas populares que se han extendido por la región, lo que persigue ocultar el fracaso de las gestiones de gobiernos neoliberales que se pliegan a los requerimientos impuestos por Washington.
25. Rechazamos la tergiversación vergonzosa de la realidad latinoamericana por Estados Unidos y las élites oligárquicas de la región que buscan ocultar la verdadera génesis de las manifestaciones populares.
26. Repudiamos los autoproclamados paladines de los derechos humanos y la democracia, que acuden cada vez más a la militarización y a la represión para sostener el modelo neoliberal en crisis. Las cifras de muertos, heridos y mutilados ilustran por sí mismas el uso desproporcionado de la fuerza por los cuerpos represivos. El apoyo de varios gobiernos a la brutal represión en diversos países y el silencio cómplice de otros, es inaceptable.
27. Condenamos las sistemáticas acciones del Gobierno de Estados Unidos para desacreditar y sabotear la cooperación internacional que presta Cuba en la esfera de la salud en decenas de países, la cual ha beneficiado a millones de personas, así como las groseras presiones ejercidas contra varios gobiernos para que interrumpan la acogida de la solidaria cooperación cubana, en detrimento del derecho a la vida y del acceso a servicios médicos de sus ciudadanos.
28. Destacamos la reciente adopción por la Asamblea General de las Naciones Unidas de la resolución titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” por 187 votos a favor, que patentizó una vez más el aislamiento abrumador del gobierno estadounidense, en el contexto de una comunidad internacional comprometida con la verdad, la justicia y el respeto al Derecho Internacional. La lamentable decisión del gobierno de Brasil de votar en contra y del gobierno de Colombia de abstenerse, confirman el secuestro de sus políticas por sectores abiertamente plegados a los intereses de la Casa Blanca.
29. Expresamos nuestra solidaridad con los hermanos países caribeños, que padecieron el genocidio contra la población nativa, los horrores de la esclavitud, la trata transatlántica y el saqueo colonial y neocolonial, enfrentan hoy los retos resultantes del cambio climático, los desastres naturales y el injusto sistema financiero que pone en peligro sus pequeñas economías. Ratificamos el derecho de los países del Caribe a recibir un tratamiento justo, especial y diferenciado. El Caribe encontrará siempre en el ALBA-TCP una plataforma de articulación, cooperación y complementariedad para la defensa de sus justos reclamos y reparaciones.
30. Manifestamos nuestro anhelo de unidad e integración que confirma la importancia de preservar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), mecanismo genuino para promover los intereses comunes de nuestras naciones mediante la concertación política con respeto a la diversidad. En ese sentido, nos comprometemos a apoyar a México en su ejercicio de la Presidencia Pro Témpore de la Comunidad.
31. Saludamos la adhesión de Antigua y Barbuda como miembro pleno del Banco del ALBA, el 04 de noviembre de 2019.

Los desafíos que enfrentamos reafirman la necesidad de cerrar filas frente a las amenazas, injerencias y agresiones externas, con plena confianza en la victoria. Unidos enfrentaremos el intervencionismo y el golpismo. Nos ampara la convicción profunda de que la construcción del futuro mejor que deseamos y por el que trabajamos para Nuestra América, está y estará cada vez más en las manos fuertes y firmes de los pueblos libres.

Garanticemos la realización de los derechos a la vida, a la paz, a la libre determinación y al desarrollo a los que nuestros pueblos son acreedores. ¡Unámonos! De la unidad depende la victoria de las causas justas que reivindicamos.

Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que Nuestra América cumpla su misión universal.

José Martí, Nuestra América.

La Habana, 14 de diciembre de 2019

domingo, 27 de octubre de 2019

La dictadura chilena no pudo matar las esperanzas. 27/10/19


 La dictadura chilena no pudo matar las esperanzas

Por Ernesto Wong Maestre (*)

Leyendo los reportes de prensa realizados por los medios de comunicación sobre la rebelión popular chilena, esos articulados a las redes informativas que cumplen los dictados de los gobiernos de los EE.UU,  se puede constatar tanto la incapacidad de sus periodistas, como también las intenciones de sus jefes, para comprender o para hacer creer lo que actualmente está aconteciendo en Chile, en particular cuando hace pocas horas atrás la rebelión ha llegado a sumar casi millón y medio de manifestantes de todas las edades en las calles de la capital; en una concentración considerada la más numerosa de la historia chilena, solo comparable con las efectuadas en apoyo al socialista Salvador Allende, quien ganara la presidencia de Chile en 1970, y luego fuera derrocado en 1973 por el cruento golpe militar encabezado por el general Augusto Pinochet y dirigido desde Washington.

Pinochet se convirtió en el dictador suramericano más sanguinario de la historia y apoyado en las fuerzas armadas.  Asesinó y desapareció a miles de personas, incluidos niños y ancianos, e impuso leyes, medidas no escritas, y normas de comportamiento dictatoriales que cercenaron la democracia durante varias décadas. Algunas de ellas siguen  vigentes en el actual gobierno de Sebastián Piñera, como es la Constitución de la República, por citar solo algunas que siguen limitando la vida democrática, si acaso a elecciones porque ni libre expresión hay en un país donde un alto por ciento de los medios de comunicación responden a los intereses del capital, y sobre todo de un capital ensangrentado porque gran parte de él se originó desde el reparto y apropiación de bienes de producción y servicios que la casta militar golpista y sus empresarios aduladores aprovecharon para enriquecerse; el actual presidente entre ellos.

El dictador que dirigió el gobierno de facto estuvo reprimiendo a la sociedad chilena durante diecisiete años porque es un pueblo que cuando votó mayoritariamente por Allende en 1970 sobrepasó la cifra del millón de electores (1.075.016)  y después de casi cincuenta años, la mayoría de los que sobrevivieron a la represión o a la muerte natural continúa decidido a rescatar el ideal socialista y ahora junto a sus hijos ya maduros y nietos que hoy son la mayoría de los rebelados contra Piñera y el sistema político-económico. “No tenemos miedo” exclaman sin capucha y sin armas,  abiertamente ante los y las periodistas, esos jovencitos que ya son verdaderos soldados de la Patria enfrentados a los carabineros de la dictadura. 

Nadie debería dudar de la potencialidad de esa fusión de generaciones porque es lógico pensar que aquel millón allendista se quintuplicó, sea dentro como fuera de Chile debido a la emigración forzada causada por las masacres de Pinochet, y si bien muchas de esas familias emprendieron nuevas vidas, la mayoría quedó residiendo en el país, pendientes y con su cultura chilena, la verdadera del pueblo, que es, como en toda Suramérica, de raigambre independentista y por ello democrática.

Allende tuvo muchas razones cuando avizoró que se abrirían, más temprano que tarde, “las grandes alamedas” por donde pasaría “el hombre nuevo”, ese que años antes había imaginado Fidel Castro y Che Guevara y que después en 1979 fue (y es) ideal también de la Revolución Sandinista, e idea clave en la corta vida de Maurice Bishop con su Revolución de la Nueva Joya en Granada, los cuatro procesos sociales enfocados en el ideal socialista que precedió y fueron objeto de estudio, del Comandante y líder Hugo Chávez, para iniciar una nueva fase, ahora victoriosa, de la Revolución Bolivariana que ahora lidera, ejemplarmente, Nicolás Maduro. Hoy, en los Andes de los aymaras y los quechuas, donde año tras años rememoran al Che y a Allende se enarbola también el ideal del “hombre nuevo”, liderado por ese ejemplo de indígena nuevo llamado Evo Morales.

Esa fusión de generaciones es el gran proceso humano y social  en el que se dirimirán las contradicciones en el siglo XXI y está condicionado ahora por tres procesos, a saber:  a) por una aguda crisis estructural del capitalismo, en tensión con los proyectos nacionales o plurinacionales enfocados al socialismo; b) por un tipo de política cada día más demagógica e inmoral de los gobernantes pro capitalistas que es evidenciada con mayor significado social debido a la expansión de las redes sociales, con su correlato de rechazo masivo, y por ello 3) de una conciencia política de liberación y emancipación más profunda y extendida en la ciudadanía.

De esa dialéctica de las tensiones sociales y políticas, como “expresión concentrada de la economía” surgirán, cada año, en cantidades mayores en el mundo, tres tipos de gobiernos: unos enfocados abiertamente al socialismo con fortalecimiento del Estado y presencia de capital privado y del globalizado con diferentes tipos de alianzas; otros con variantes políticas socialdemócratas como tránsito para contener al capitalismo depredador pero priorizando al capital privado sobre el público; y otros, gobiernos del tipo “liberal” que como consecuencia de correlaciones de fuerzas entre los poderes de esos estados, mantendrán y tratarán de prolongar de una u otra forma –por ahora- el poder de la burguesía, la que nunca podrá asesinar las esperanzas de los pueblos, tal y como lo estamos viviendo ahora, en cada nación en transformación, con sus particularidades y generalidades, sea en Suramérica, Centroamérica, Caribe, África del norte, África Central y Meridional, Asia Menor, Europa, Medio Oriente, Norteamérica, Eurasia o incluso Australia.  

Aunado a esos tres tipos de gobiernos, se encuentran los restantes, esos que seguirán desestructurándose, integrantes del “imperialismo colectivo” y practicantes asiduos del no reconocimiento social como política gubernamental, y todo como consecuencia de las tensiones sociales crecientes al interior de sus sociedades y de las tensiones con el entorno regional o global, en lo que está mediando una aceleración inusitada y diversificada de las comunicaciones, y en las que cada día intervienen más millones de seres, de esos siete mil millones que hoy conforman la esperanzadora humanidad, más confuciana, roussoniana y bolivariana que hobbesiana o durkheimana, y por ello predominando el ideal del destino común y de los beneficios compartidos.

De manera que la fusión de generaciones imbuidas de un ideal común y decididas a transformar la sociedad y las relaciones con su entorno no es un resultado evolucionista sino la expresión de un proceso de desarrollo en que ellas llegan al punto de “no retorno” aunque no exenta de contradicciones tripolares,  o al momento de evitar a toda costa y bajo cualquier peligro de que no les maten las esperanzas quienes por años, injustamente, no les han reconocido sus anhelos y sus derechos.    

 (*) Profesor de las Maestrías en Derecho Internacional Público de la UBV y Política Exterior de Venezuela del IAEDPG; es Master de FLACSO-México y Doctor en Seguridad de la Nación de la UMBV. Es co-Presidente de la Tricontinental de las Relaciones Internacionales y la Solidaridad (TRISOL) para su Planificación, Organización y Desarrollo. Director del Blog http://noticiasvenezolanasymundiales.blogspot.com

La crisis ecuatoriana, los intereses de EEUU y las transformaciones en Suramérica.

La crisis ecuatoriana, los intereses de EE.UU y los procesos de transformación en Suramérica



Por Ernesto Wong Maestre (*)

Las protestas sociales de carácter masivo de este otoño latinoamericano en el marco de la crisis ecuatoriana, iniciada desde el primer momento en que el presidente Lenin Moreno se dispuso a enjuiciar a su Vicepresidente Jorge Glass y negar así la opinión de la mayoría del pueblo que lo había elegido, deben comprenderse tanto por lo ocurrido en esta última manifestación masiva pacífica -fuertemente reprimida- como por su contexto nacional e internacional y por los intereses, intenciones y estrategias del gobierno ultraconservador de Donald Trump hacia la subregión andino-caribeña.

No están claramente definidos todos los procesos y subprocesos de la crisis ecuatoriana aunque las intenciones de los actores involucrados en ella han quedado expuestos en su mayoría, sobre todo los del Presidente Moreno de achacar la culpa de todo al gobierno venezolano presidido por Nicolás Maduro, lo cual es una total falsedad y a los seguidores de Rafael Correa que además se les califica de “corruptos” e “ineptos” por haber “destruido” la Nación, valoración que se revierte sobre el propio Moreno quien fue vicepresidente en los gobiernos del líder de la Revolución Ciudadana.

En el contexto resulta clave comprender que varios sectores del pueblo salieron a protestar masivamente porque percibieron las consecuencias, para ellos nefastas, del acuerdo firmado por Lenin Moreno con el FMI desde marzo del presente año, pero estaban a la espera de su promulgación que ahora ocurrió y desató la ira, lo que es una cuestión de opinión pública latente que también conocían, tanto Moreno y su aparato de inteligencia, como el propio imperialismo por el dominio de las fuentes de internet y su Big Data.  Entre esas fuertes motivaciones del pueblo se manifestó claramente el rechazo popular a la posibilidad de perder el empleo en el sector público, a tener reducido el apoyo público a la salud y educación gratuitas, a tener limitaciones en sus pensiones, salarios, vacaciones, a tener que dedicar más recursos financieros al transporte por el aumento de la gasolina, y todo por el interés de Moreno y del gobierno de EE.UU de favorecer a los sectores tradicionales de poder.

No es casual que desde el mismo mes de marzo un 46% de encuestados CELAG opinaba que en Ecuador las órdenes las dictaban los grupos económicos y un 27% más consciente de la historia apreciaba que es el gobierno de Trump quien gobernaba en Ecuador.  En efecto, en todo los procesos interacciona el gobierno de Trump y su equipo completo, en particular el Secretario de Estado, Mike Pompeo, el Subsecretario para A.Latina y la Directora de la CIA por cuanto Ecuador es un eslabón crucial para la estabilidad de su caballo de Troya en A.Latina como es Colombia, y para la posible inestabilidad de otros adversarios como son Venezuela y Bolivia.

Esa comprensión popular relacionada con EE.UU tiene su fundamento en la propia realidad ecuatoriana desde que el entonces presidente Rafael Correa y su equipo comenzaron a impulsar medidas que luego denominaron la “Revolución Ciudadana” y los gobiernos de George W. Bush y Barack Obama iniciaron, tanto sus acciones contra el gobierno de Correa, como la recolonización de Colombia. Recuérdese que desde alguna de las ocho o nueve bases militares instaladas en Colombia se produjo el ataque militar colombiano a territorio ecuatoriano fronterizo con la justificación de la presencia guerrillera de las FARC y que culminó con el asesinato -mientras dormían- de varios líderes y tropa . Esa afrenta a la soberanía de Ecuador fue solo una de las acciones que contribuyeron a dejar en claro  para la oligarquía colombiana que quien mandaba en el país era EE.UU.  Después, hasta hoy, lo que ha ocurrido con el supuesto presidente de Colombia, Iván Duque, es la consolidación de la nueva colonización por el Gobierno de Donald Trump y su utilización contrarrevolucionaria pues ese país neogranadino tiene amplia frontera con Ecuador y con Venezuela, donde se desarrollan dos procesos de transformaciones sociales (políticas, jurídicas y económicas) con distintos niveles de profundidad, tanto objetivas como en la subjetividad individual y colectiva, y cada una teniendo significados diversos en el curso de los acontecimientos actuales, según la disposición respecto al poder de gobernar que tenga cada uno de sus pueblos. Desde Colombia los EEUU esperan contener a esos dos procesos y lo que ocurre hoy en Ecuador o en Venezuela es consecuencia de ese interés y de sus acciones imperiales derivadas. Pero no solo ello.

Para los gobiernos imperialistas de EE.UU, Ecuador debe ser dominado y controlado militarmente a fin de hacerse del control de sus recursos naturales, petroleros ante todo, de su territorio por ser fronterizo con su neocolonia Colombia a la que debe consolidar como tal. Y en tal sentido, debe fortalecer al capitalismo criollo y sus “aliados” externos, lo cual puede evidenciarse claramente con las medidas acordadas con el FMI pues todas se dirigen a reducir el poder público para favorecer al capital privado, sobre todo transnacional al que es difícil controlar -por ahora- en ningún proceso que inicie transformaciones populares, a no ser que otra potencia emergente se alíe con intenciones de provecho mutuo, como lo hace China con sus inversiones y comercio. Por todo ello, un tercer interés del gobierno de Trump es ir eliminando la presencia económico, financiera y comercial de China en Ecuador, y solo lo podría lograr si mantiene en el poder a un gobierno entreguista y pro-capitalista como el de Lenin Moreno y con una alianza oportunista establecida al calor de las protestas con las cúpulas indígenas, las cuales podrían ser utilizadas por los aparatos de poder de EE.UU contra la Revolución Socialista de Bolivia y el nuevo mandato de Evo Morales, buscando las divisiones de los sectores indígenas que apoyan ese proceso de transformaciones y dificultándole avanzar a un mayor ritmo.

En el caso de Evo Morales que está a punto de reelegirse, la crisis y la represión en Ecuador también podría afectar la votación hacia Evo como consecuencia de esa masa intermedia que al polarizarse la vida política expresada en las votaciones y ella no votaba, se siente afectada por la inmigración, los actos terroristas y las campañas en contra, y se podría decidir por un voto en contra de Evo. En el caso contrario, la crisis ecuatoriana fortalecerá la conciencia de la masa de bolivianos enfocada al socialismo y beneficiada de las políticas sociales de Evo. También, no hay que descartar que la crisis ecuatoriana, enmarcada en lo que se conoció como Tahuantinsuyo o imperio inca,  podría favorecer una cierta emigración del Chachatinsuyo (Ecuador) al Collasuyo (Bolivia) en la que seguramente se insertarán grupos mercenarios en algún plan CIA para desestabilizar Bolivia ahora en las elecciones o luego de ellas. Así pasó con Libia y Gadaffi pues las crisis de Tunez y de Egipto, ocurridas antes de la decisión del Consejo de Seguridad de decretar una zona aérea de exclusión, posibilitaron que dada la generosidad del líder libio se les abriera las puertas a masas de emigrantes tunecinos y egipcios donde se infiltraron comandos que después actuaron con funciones específicas para derrocar al Gadaffi.

La crisis y la forma en que Lenin Moreno y Mike Pompeo, como Secretario de Estado de Trump, la han manejado ha sido propicia para golpear políticamente más fuerte a Correa y a sus seguidores que son los más firmes solidarios con la Venezuela Bolivariana y su presidente constitucional Nicolás Maduro, y también para fortalecer el liderazgo de ciertos componentes de las cúpulas indígenas que contrarresten en lo inmediato los liderazgos correistas mientras que desde el Estado hacen todo lo posible por asesinarlos políticamente mediante operaciones fraudulentas, desde sembrado de drogas hasta acusaciones basadas en hechos fabricados contra ellos: judicializaciones, inmoralidades y violaciones del derecho internacional público, de moda en las actuaciones de las oligarquías y el imperialismo del siglo XXI.

Del lado de las bases populares volcadas a las protestas hay que distinguir la percepción grata y esperanzadora que sienten por el "éxito" que aparentemente les favorecerá, lo cual no parece que será así pues no se debe ignorar que del lado opresor se hará cualquier cosa más por pasar esa página y seguir insistiendo en lo esencial del paquetazo, quizás de forma fragmentada, negociada con ambiciosos con algún poder popular y más enmascarada, mediando en ello toda una campaña desde el poder que elimine de riesgos al Presidente. Todo el desenlace dependerá de cómo las grandes masas del pueblo en rebeldia se reorganicen en Ecuador, sobre todo por los movimientos sociales y que tengan líderes unitarios, concepción clara del tema comunicacional para elaborar adecuadas estrategias de entendimientos, puedan llevar a cabo acciones valederas y enfocadas a transformar la realidad, tomando las experiencias y nuevos conocimientos de Bolivia, Venezuela, Cuba o Nicaragua para transformar las estructuras caducas.



(*) Profesor de las Maestrías en Derecho Internacional Público de la UBV y Política Exterior de Venezuela del IAEDPG; es Master de FLACSO-México y Doctor en Seguridad de la Nación de la UMBV. Es co-Presidente de la Tricontinental de las Relaciones Internacionales y la Solidaridad (TRISOL) para su Planificación, Organización y Desarrollo. Director del Blog http://noticiasvenezolanasymundiales.blogspot.com

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