miércoles, 15 de julio de 2015

El Paradigma Chávez



Por Ernesto Wong Maestre
 Publicado el 7/3/2013 por Aporrea

“Todos somos Chávez” es un sentimiento que comenzó a formarse en Venezuela a fines del pasado año y luego de extenderse por todo el país ya constituye la esencia, el núcleo central, de lo que podríamos llamar el paradigma Chávez o el modelo chavista de comenzar la construcción socialista en Venezuela partiendo de sus condiciones histórico-concretas, donde el capitalismo impuesto por la oligarquía dominante subordinada a los gobiernos estadounidenses siempre encontró en la resistencia popular su adversario más contundente.

Fue tan poderosa esa resistencia popular que se convirtió en el sujeto histórico imprescindible de la Revolución Bolivariana y hoy, el “todos somos Chávez”, lo convirtió el pueblo en un símbolo bolivariano que recorre los cuatro puntos cardinales del mundo y hoy acapara la atención de todas las nacionalidades terrenas. Solo en 1 hora del día 5 de marzo, día del fallecimiento de Hugo Rafael Chávez Frías, más de mil millones de usuarios de la red social Twitter se refirieron a él, lo que significa que más del 14% de la humanidad usó esa vía de difusión y/o comunicación para dar a conocer su opinión y que un por ciento mucho mayor centró su atención en las noticias acerca del líder bolivariano, convertido ya en paradigma emancipador.

Recuerdo un día de abril de 1999, durante la inauguración del 3er Encuentro Kiero Venezuela-Cuba de niños y jóvenes beisbolistas, en el histórico estadio Palmar de Junco de Matanzas, Cuba, en mi intervención pública de agradecimiento por las bondades brindadas a la delegación venezolana de parte de la Universidad cubana “Camilo Cienfuegos” que expresé al final de mis palabras: “Ahora tenemos de líderes a dos Comandantes: Fidel Castro y Hugo Chávez”.  

Meses antes, el Presidente Chávez había convocado al referéndum Constituyente y el 25 de abril de 1999 el pueblo lo refrendó, para ocho meses después aprobar la Constitución surgida de la Asamblea Nacional Constituyente y un día después ser proclamada por esta magna cita. Sin dudas, el Paradigma Chávez comenzaba a delinearse. 

En estos catorce años transcurridos nunca imaginé que me encontraría en esta dolorosa coyuntura, sobreviviendo la muerte del líder más victorioso de toda la historia venezolana, y escribiendo sobre sus hazañas políticas, económicas y sociales en pleno siglo XXI que han contribuido a transformar la realidad y las expectativas de la gran mayoría de los seres humanos de Venezuela y de otros países hermanos.

Cuando escribí lo hice para apoyarlo en la formación ideológica de las nuevas generaciones. Hoy lo hago con el mismo fin y en memoria del desaparecido querido Maestro de bolivarianos, auténtico intérprete y constructor de la historia, marcada por la espada y pensamiento del Libertador Simón Bolívar. Después escribiré con fines investigativos pues su ideario y su praxis deben ser motivo de estudio científico en universidades, liceos y escuelas.

GLADIADOR DE MIL BATALLAS   

Comprender la esencia del Paradigma Chávez es encontrar el significado de lo íntimo ascendiendo hacia lo concreto, hacia esa multiplicidad de determinaciones que a diario y en el diario quehacer de la praxis popular se va tejiendo en torno a ciertos acontecimientos de significación nacional.

A solo cuatro meses de haber tomado por primera vez  posesión, en ese abril creador, la actuación del nuevo presidente venezolano en función de promover una Constituyente y una nueva Constitución me hacía intuir que estábamos ante un gobernante que cambiaría la historia de Venezuela, aún cuando la región estaba plagada de gobiernos neoliberales y Cuba comenzaba a dar pasos por salir de ese “período especial” que fue una combinación de la reducción total de intercambio externo socialista y el bloqueo económico, financiero y comercial que aún mantiene el gobierno yanqui.

Los días que vendrían después de aprobada la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se iniciarían con el deslave ocurrido en el litoral de Vargas, convertido en tragedia social debido a la cantidad de “viviendas” de pobres construidas en barrancos y cuencas de arroyos, una de las características estructurales de la república heredada.

La ágil y estratégica decisión de Chávez de volcar todos los recursos del Estado para ayudar a la población perjudicada y aceptar el apoyo de los médicos cubanos, al mismo tiempo que frenaba los intentos de EEUU de instalar una base militar en la zona, marcaría de profundo significado el camino elegido: el de la independencia con justicia social y solidaridad.

A partir de ahí, se abrió en la vida política venezolana la fase de consolidación del nuevo gobierno, bolivariano por definición constitucional, caracterizado por las reiteradas victorias populares ante las arremetidas conservadoras. Estas, a partir del derrotado golpe de Estado del 2002, gracias a la unidad cívico-militar de base, comienzan a tener los rasgos de las agresiones contrarrevolucionarias de orientación imperialista realizadas contra otros procesos revolucionarios.

Tales arremetidas adquieren mayor veracidad meses después con el dañino sabotaje petrolero, vencido por el pueblo a inicios de 2003 que dio al gobierno la capacidad de controlar los principales ingresos en divisas del país.

En esos dos acontecimientos, Chávez y su equipo bolivariano apoyado por esa unidad cívico-militar implantó dos récords: primero, vencer en cuarenta y ocho horas a cuarenta generales sublevados, plana mayor de las FFAA y otros oficiales golpistas así como a la cadena de televisoras y radios privados que manipularon y falsearon la información que le llegaba al pueblo para apoyar a los anticonstitucionalistas, y segundo, vencer un sabotaje ejecutado por las élites directivas de tecnócratas en la principal riqueza energética del país que posee la más grande reserva petrolera certificada del mundo.

CONSTRUCTOR DE RÉCORDS POLITICOS COLECTIVOS

A los siete años de gobernar, ya Hugo Chávez había marcado sus claves de liderazgo inconfundible y que comenté en un artículo del 2007 que titulé "Muchas razones para ratificar por otro período presidencial a Hugo Chávez, el candidato de la Revolución”.

Prefiero volver a recordar lo que constituyen otros récords de liderazgo revolucionario alcanzados con inteligencia y creatividad, ética socialista y audacia política. Ellos están totalmente imbricados e interinfluyéndose mutuamente, veamos.

Chávez fue el primer Presidente de Venezuela en informar bien y bastante al soberano, es decir, al pueblo; una de las condiciones necesarias en todo proceso de transformaciones sociales que va conjuntamente con la praxis revolucionaria de acciones posibles, como por ejemplo levantar la autoestima nacional. En ese sentido, fue el Presidente que rescató el orgullo de ser venezolanos y de ser hijos e hijas de la República Bolivariana de Venezuela al tiempo que se dedicó a transformar al país para convertirlo en una gran Nación, abriendo los cauces al desarrollo impetuoso de las fuerzas productivas nacionales, ante todo controlando las inmensas riquezas petroleras y colocándolas en función de satisfacer más las necesidades sociales y de servir de base del desarrollo.

Parafraseando a Fidel cuando se refirió a Vladimir Ilich Lenin en el centenario de su natalicio, digo hoy que Chávez también fue “un gladiador de mil batallas”, con la democracia como escudo y principio cardinal, y de espada, las ideas bolivarianas, lo que lo convirtieron en el primer presidente venezolano en gobernar 14 años consecutivos sometido a la voluntad popular, expresada en 16 procesos electorales universales o regionales directos y secretos ganados ampliamente.

Fue el Presidente más audaz y valiente en defender la Patria ante las agresiones imperialistas de Estados Unidos contra Venezuela y el primero que construyó decisiones gubernamentales de impacto masivo para elevar el nivel de educación gratuita de todos los ciudadanos, premisa para la defensa integral de la Patria.

El Comandante Presidente fue el primero de todos lo mandatarios venezolanos que promovió y garantizó concretamente los cambios políticos en los tradicionales poderes que demandó el pueblo y contribuyó decididamente como Jefe de Estado a crear el Poder Electoral y el Poder Moral para blindar lo que se viene formando también con su guía desde abajo: el Poder Popular, concebido por Chávez como la unidad pueblo-gobierno-fuerzas armadas.

Él fue firme y sereno en firmar y promulgar Leyes Habilitantes contra la desigualdad social y para mejorar la vida familiar, manteniendo la paz social, sin guerra civil, ni represión, ni desaparecidos, como sí ocurrió durante la república anterior.

Chávez se ganó el cariño, lealtad y amor de sus conciudadanos patriotas por ser el primer Presidente en dar las mayores posibilidades para que la sociedad defienda y garantice la igualdad de género y las mujeres sean respetadas, valoradas y estimadas con equidad y justicia, y por ser el primer Presidente venezolano preocupado y dedicado en darle mayores y más extensos servicios de salud gratuitos a todo el pueblo.

También, por ser el Presidente venezolano que más amistad y hermandad ha establecido con el pueblo cubano y con sus líderes Fidel y Raúl Castro, en correspondencia con el apoyo mutuo entre ambas naciones que fluye como el mismo río Orinoco.

Pueblos de los cinco continentes y el suyo lo admiran por ser el Presidente de Venezuela que más ha ayudado a los pueblos necesitados de Nuestra América, tal y como lo pedía Jesucristo a sus seguidores, y por ser el primero de todos en recibir solidariamente y atender con justicia y equidad a los emigrados de otras naciones, y conjuntamente por ser el primer gobernante venezolano en hacer respetar la soberanía nacional, la independencia y la autodeterminación del pueblo ante las amenazas provenientes de otros gobiernos capitalistas e imperialistas.

Chávez fue el primer Presidente venezolano en ser un líder mundial aclamado por los pueblos y ahora, después de su fallecimiento, es venerado y aclamado en cientos de ciudades del orbe.

También fue el Presidente de Venezuela que más ha impulsado el deporte nacional desde las bases sociales y comunitarias, y el primero en extender masivamente la universidad por todo el territorio nacional hasta alcanzar proporciones de magnitud mundial.

Todo ello le valió para ser el primer Presidente venezolano que comenzó a distribuir más equitativamente las riquezas del país y al mismo tiempo fue el primero de los presidentes venezolanos en no permitir que los monopolios extranjeros continuaran imponiendo las decisiones gubernamentales como ocurrió antes de 1999.

El Comandante Presidente Chávez fue el Jefe de Estado que más ha propiciado el rescate de la identidad cultural y artística de los venezolanos y el más dispuesto a gobernar con todos y para el bien de todos.  Y al mismo tiempo, es el Presidente más preocupado y ocupado en elevar el bienestar de las comunidades indígenas de Venezuela y el mandatario venezolano que más ha hecho por los pensionados y ciudadanos de la Tercera Edad, a los que le garantiza un ingreso sistemáticamente ajustado a los niveles de inflación.

Chávez fue el creador de las ya famosas Misiones Sociales en Venezuela, de una variedad extraordinaria, como vía organizativa para gobernar con equidad y justicia social, y con participación política muy masiva, lo que lo convirtió en el primer Presidente de Venezuela en gobernar con el pueblo y, a su vez, en crear los Consejos Comunales, como forma del poder popular para participar en las decisiones de gobierno.

Fue el Presidente venezolano que con más decisión y fuerza impulsó potentemente el desarrollo de la infraestructura como base necesaria del desarrollo integral y comenzó a intercomunicar por vía terrestre y espacial a través de vías férreas y autopistas, así como por los satélites Bolívar y Miranda, a todas las regiones del país y el primero en realizar miles de obras constructivas al alcance de los pobres y sectores medios, desde edificios y casas hasta puentes, escuelas y hospitales.

Y en el plano externo, sus éxitos en las transformaciones políticas y sociales le proporcionaron una base sólida para la proyección internacional de Venezuela. Luego de crear el 14 de diciembre de 2004, junto al Comandante en Jefe Fidel Castro el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), el Comandante Presidente Chávez se convirtió en el primer gobernante venezolano en iniciar una agenda emancipadora intensa en torno al petróleo como es Petrocaribe con beneficio mutuo entre 21 países y en torno a los ideales de integración del Libertador Simón Bolívar como son UNASUR (Unión de Naciones de Suramérica) y CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños).

Desde su trinchera en pleno proceso postoperatorio Chávez supervisó, entre otras tareas, la marcha de la construcción de la Zona Económica Petrocaribe impulsada en la reunión del pasado 10 de enero y constató con alegría el avance de las 13 empresas mixtas creadas con diez países, entre ellos, los integrantes del ALBA-TCP.

Hasta el último minuto de su vida Chávez dedicó lo mejor de sí a la Patria y por ello su pueblo lo premió elevándolo a la inmortalidad, sosteniéndolo “en las agitaciones excelsas de la gloria” como decía su José Martí, otro de sus guías espirituales junto a  Bolívar, Rodríguez, Zamora y Fidel.

Líderes hermanos y Estadistas de diversos signos ideológicos presentes en las honras fúnebres del 7 de marzo mostraron con su presencia su amistad hacia el líder bolivariano, ante un pueblo respetuoso y educado, y ante el mundo, gracias a la transmisión de Telesur-VTV, y dieron fe de la grandeza y entereza de nuestro querido Hugo Chávez. 

SER COMO CHAVEZ

Decir “Todos somos Chávez” es reconocerse a sí mismo como líder de su propio ser, comprendido en un contexto social, reconociendo al colectivo unido por un liderazgo, a la fuerza de las masas organizadas para alcanzar un fin ético y social, explícito en la praxis socialista conjunta líder-pueblo. He ahí por qué afirmé desde el inicio de este artículo que ese lema asumido por la mayoría del pueblo o la masa crítica que hace posible la continuidad revolucionaria es la esencia o núcleo central del Paradigma Chávez.

Considero que Chávez tendrá una trascendencia mundial de proporciones inimaginable por todo lo mencionado hasta aquí, fundido en un mismo líder, conformando todo un paradigma con un fin preciso. En particular, por ser el primer Presidente en el mundo que propuso a la sociedad –sin complejo ni prejuicio alguno- construir el socialismo, antes de realizarse la primera reelección presidencial, como muestra de la total confianza que tuvo en la sabiduría y valentía de su pueblo, convencido de que éste transitará con éxito la “vía venezolana al socialismo”.

Es ahí donde considero que radica el gran aporte que Hugo Chávez hizo a la humanidad: dar las claves sociales para poder transitar, en paz, de una formación socioeconómica depredadora a otro sistema social que respete la dignidad del ser humano y proteja la naturaleza, mediante la desestructuración del capitalismo y la construcción del socialismo. En nuestro caso, sobre las condiciones histórico-concretas de Venezuela que también pueden ser creadas o modificadas por el propio ser humano como lo fue logrando Chávez junto al pueblo.

Ahora, después de seis años de aquellos artículos vuelvo a afirmar que “la honestidad se impondrá a la apatía” que “la razón vencerá sobre la ignorancia” y que “el amor ganará esta batalla” y como expresé en el 2006 en el artículo “Hugo Chávez se lo merece” siempre existieron “muchas razones para ser reelecto por su pueblo”. Por todas esas razones, el próximo 14 de abril la mayor parte del pueblo ratificará con Nicolás Maduro su autodeterminación socialista.

Chávez ganó todas las batallas. Hasta su muerte la convirtió en una gran victoria, expresada en los millones de combatientes dispuestos a vencer todas las nuevas metas por el socialismo. Murió convencido de ello, como lo manifestó más de una vez en ese loable esfuerzo a lo largo y ancho del país en la última campaña presidencial ganada el 7 de octubre del  2012.  “Tú eres Chávez”, le decía a la mujer, “tu eres Chávez” le decía al joven, “tú eres Chávez” indicaba al niño o a la niña, “tú eres Chávez” extendiendo su dedo al miliciano parado en firme, “tú eres Chávez” le decía a la vecina asomada la ventana para escuchar su discurso alentador, “tú eres Chávez” indicaba al camarógrafo que le grababa.

¡Todos somos Chávez! es la consigna estratégica, digna y versátil que acompañarán al líder en la gloria y al pueblo en esta larga batalla. Somos sus seguidores quienes tenemos que ser a diario como Chávez para seguir con su obra victoriosa, ganando las nuevas batallas junto al ya formado líder bolivariano Nicolás Maduro, que también serán contiendas ganadas por Chávez.

Las lágrimas que hoy vertimos por Chávez se convierten en nuevos sueños y nuevas armas. Los lanceros que él formó convierten sus lágrimas en nuevas lanzas productivas; los misioneros que él formó convierten sus lagrimas en misiones exitosas; las madres y abuelas del barrio que él favoreció convierten sus lágrimas en nuevas fuerzas para seguir viviendo y educando a sus hijos y nietos; los militares que él formó convierten sus lágrimas en conductas altamente éticas para elevar la moral combativa; los educadores que él formó convierten sus lágrimas en ideas y sólidos conocimientos sobre el mundo y la vida para así acompañar mejor con las nuevas tecnologías a sus estudiantes; los abogados que él formó convierten sus lágrimas en nuevos procesos jurídicos y normas justas; los deportistas que él estimuló convierten sus lágrimas en nuevas victorias y récords; los artistas e intelectuales que interpretan a través de una u otra modalidad las enseñanzas de Chávez hacen de sus lágrimas un nuevo altar creativo; en fin, los ciudadanos y ciudadanas que él formó hacen de sus lágrimas las armas más poderosas contra la ignominia y la maldad de la oligarquía.

Ser como Chávez es actuar con generosidad, gestionar y dirigir de forma planificada, equilibrada y estratégica en constante intercambio con el pueblo, con una visión humanista de un nuevo modo de vida sustentable y sostenible en construcción permanente, con identidad propia, la que él llamó “socialismo revolucionario”, “socialismo bolivariano” o “socialismo equilibrado”.

Ser como Chávez es entregarse a la causa revolucionaria sin otro fin que hacer el bien, practicar la virtud para alcanzar la felicidad, es desarrollar la capacidad para congregar, para unir cada vez más seres humanos patriotas, y capacidad para integrar de forma socialista todos los espacios del territorio nacional, incluido el insular y marítimo. Ambas capacidades se desarrollan y aplican al unísono de forma dialéctica, como nos enseñó Chávez.

Chávez contribuyó como ningún otro al culto de los venezolanos y venezolanas a la dignidad plena del ser humano y para ello insistió una y otra vez en enfrentar los problemas yendo a las causas que los originan para cortar de raíz sus sustentos. Ir a la raíz, es ser radical, decía Chávez recordando a Martí y exigía preguntarse siempre por “el por qué” de los problemas y “el por qué” de las políticas, de las estrategias, para persuadirse profundamente y tomar conciencia plena de lo que se debe hacer. Fue radical, y lo fue tanto que logró transformar de forma fulminante la oscura realidad del capitalismo en una nueva realidad transitoria hacia el socialismo.

Su buen carácter no fue obstáculo para ser firme ante las maniobras mediáticas que constantemente le acosaron desde esos tenebrosos laboratorios televisivos proimperiales o desde las trincheras de las conferencias de prensa. Nunca lo vencieron porque fue capaz de enseñarle a su pueblo los oscuros fines de tales manipulaciones y fue el Soberano el encargado de no dejarse engañar por los voceros y “periodistas” de la oligarquía.

Ser como el invencible Chávez, es crear sistemáticamente las condiciones para seguir alcanzando logros para el pueblo que permitan acumular fuerzas y recursos para dar saltos cualitativos, como los dio el pueblo con su obra en los catorce años que tuvo la dicha de tenerlo de líder.

Ser como Chávez es convertirse en un dirigente capaz de crear sus propios relevos en cada puesto de trabajo, tan capaces como él y al mismo tiempo es ser muy preciso para seleccionar y proponer para cada cargo a los cuadros más idóneos que sean capaces de darle continuidad y profundidad a las tareas específicas de ese cargo, sin querer cambiar todo de la noche a la mañana porque esa no era la visión dialéctica de Chávez, ni tampoco estar inactivos o impasibles ante los problemas sin resolverlos. “Es cambiar lo que debe ser cambiado”, nos dice Fidel, y en el momento preciso que debe ser cambiado, como hizo Chávez.

Ser como Chávez es reconocer en los jóvenes “la arcilla fundamental de nuestra obra” y en los niños y niñas “la esperanza del mundo”. Ser como Chávez es admirar día a día el crecimiento ideológico de la juventud y darle oportunidades para que realicen sus sueños patrióticos y se formen como estadistas.

Y un estadista como Chávez debe ser capaz de consultar sistemáticamente la opinión de sus colaboradores para construir cualquiera de los tipos de decisiones que les compete, aún estando en público, porque consultar, investigar, preguntar es sentido de grandeza y de inteligencia y esas eran dos cualidades de Chávez. ¡Epa Diosdado!, ¿qué tu crees de esto?, ¿qué dices Nicolás sobre esta situación?, ¿qué tu opinas María Cristina? ¡dinos tu opinión Giordani!, eran expresiones cotidianas en el estilo de dirección del Comandante Chávez que observamos en los Consejos de Ministros televisados, usada para encontrar varias ideas hacia la solución de problemas de gobierno y para reconocer al otro, al que se tiene al lado, al que se tiene enfrente, algo esencial en el Paradigma Chávez.   

El Comandante bolivariano supo qué hacer y cómo lograrlo en cada momento, estableciendo prelaciones para cumplir las acciones cuando era necesario, con una visión prospectiva ajustada a la realidad, pero también a la realidad posible, a partir de la convicción de lo que se va logrando, que es lo que garantiza que la audacia, esa audacia chavista, dé sus frutos y garanticen el adecuado ritmo, la necesaria armonía revolucionaria y el equilibrio del proceso bolivariano de transformaciones sociales.

Ser como Chávez es aplicar su Paradigma, es defender firmemente los principios de la Revolución Bolivariana y dar pasos concretos para continuar desintegrando al sistema depredador del capitalismo, al ritmo que indique la construcción socialista del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

(*) Docente universitario y Co-Coordinador de Covenpri
Twitter: @ProfeWong  Email: wongmaestre@gmail.com

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