lunes, 7 de noviembre de 2016

El costoso show electoral de Hillary y Donald (7/11/16)



El costoso show electoral de Hillary y Donald

Por Ernesto Wong Maestre

La avalancha informativa sobre el proceso electoral presidencial de los Estados Unidos de Norteamérica en sus más disimiles modalidades y vertientes políticas, sociales y hasta personales, no hacen sino confirmar que ese país nunca más, al menos por varias décadas, podrá volver a exhibir su modo de vida como un modelo para el mundo. El “american way of life” quedó enterrado en el siglo XXI junto al ALCA y a las pretensiones geopolíticas de volver a ser el gran hegemón mundial. Así lo reconocen hasta los más conservadores analistas políticos del imperio.

Hoy la humanidad ve a simple vista como un gran multimillonario llamado Donald Trump, del partido Republicano, lo impusieron en esa organización para quedar de candidato del partido neoconservador, el mismo que lideró el antiesclavista Abraham Lincoln en 1860, el invasor Theodore Roosevelt en 1901, el fraudulento Richard Nixon en los 70 o el mismísimo George W. Bush iniciando los 2000, quien propinó el primer golpe de Estado enmascarado en la historia de la nación norteamericana para crear las mejores condiciones internas que avalaran sus incursiones militares en el Medio Oriente a partir del 2002 después de la destrucción de Yugoslavia por las fuerzas de la OTAN entre 1990 y 1992 cuando este país desaparece como Estado Nación. Trump se distanció, en lo que va de campaña, de acuerdos consensuados entre los dos partidos tradicionales que se han disputado y ejercido el poder en EEUU desde que se fundó como confederación. Sus críticas personales hacia su contendiente, y hacia la inmigración mexicana, desconociendo sus aportes al crecimiento industrial del país y criminalizándola, y el llamado al desastre nacional de no ser electo, lo catapultaron hacia la posibilidad virtual de ser elegido presidente este martes ocho de noviembre, lo que significa aún su carácter virtual, todo un hito, unido a lo ocurrido en el partido demócrata con Bernie Sanders, en la crisis del sistema político del bipartidismo clásico estadounidense, y que en los próximos años dejará de ser un hito para consolidarse como tendencia. 

También el mundo ve con cierto estupor como Hillary Clinton, la primera mujer estadounidense que aspira con grandes posibilidades a la primera magistratura del país, ha ascendido políticamente después que fue la Secretaria de Estado responsable de la debacle que hoy ocurre en el país africano de Libia, destruido y sin control de ninguna fuerza, siendo el país africano de mejores estándares de vida antes de la intervención militar de la OTAN. Y no solo eso, sino que la Clinton fue la negociadora de la entrega del líder Muhamar Al Gadaffi a las fuerzas interventoras para que lo asesinaran después, a cambio, posiblemente, de la aceptación por los principales cabecillas rebeldes de la presencia explotadora de las corporaciones estadounidenses para saquear el petróleo y reconstruir al país destruido por la OTAN. La señora Clinton es la operadora política que el llamado “gobierno en la sombra” o el complejo militar-financiero-comunicacional (CMFC) eligió para manipular económica y psicológicamente a la juventud y a la mujer, organizados en fundaciones o asociaciones civiles, de los países del sur para impulsar y alcanzar sus objetivos de reconquistas geopolíticas, derrocando gobiernos “incómodos” para el imperialismo yanqui, es decir, gobiernos progresistas. Y así lo seguirá tratando de hacer en América Latina.   

Entre esas dos candidaturas que han protagonizado el más caro show electoral estadounidense, estará quien aparezca públicamente conducir al país en los próximos cuatro años que para muchos analistas geopolíticos será la señora Clinton mientras que para analistas de tendencias semiótico políticas será Trump. El problema es que los dos candidatos han coincidido en que el imperio debe seguir rigiendo los destinos de la humanidad –de ahí su empate técnico- por ser los enviados del supremo dios o por ser lo más útil para las mega corporaciones que se han impuesto gobernar al mundo a través de generales experimentados en las guerras del Medio Oriente, estrategas financieros capacitados para quebrar a los adversarios y ejecutivos de cuentas de publicidad especializados en formar la opinión pública de apoyo a cada estrategia imperial, los tres tipos de directivos que en ese CMFC se articulan con sus lacayos del sur para alcanzar los objetivos estratégicos de EEUU.

Hoy, a pocas horas de conocer el resultado electoral estadounidense, sus operadores políticos en Venezuela prefieren seguir haciendo loas a los halcones de la guerra estadounidenses usando la fecha del 11 de noviembre (aniversario de los Veteranos de Guerra yanquis), para fijar su ultimátum golpista contra el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro quien no ha hecho más que cumplir con su pueblo e incluso, hasta con el pueblo pobre de Harlem en los Estados Unidos al enviarle parte de su riqueza petrolera para enfrentar, con calefacción de bajo costo, las heladas, ratificando con ello también que el legado de Chávez lo sigue cumpliendo el gobierno de Nicolás Maduro.

@ProfeWong
www.profewong.blogspot.com

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