jueves, 7 de mayo de 2020

La reciente incursión mercenaria contra Venezuela

 La incursión mercenaria contra Venezuela: realidades y retos

Por Ernesto Wong Maestre (*)

La incursión armada contra la Nación venezolana dirigida desde organizaciones de Colombia y de EE.UU, por grupos de mercenarios en tres puntos geográficos del país, con el centro focal en la capital Caracas, debe comenzar a comprenderse en razón de los primeros datos informativos recibidos, de escuchar los testimonios de algunos de sus protagonistas y de relacionar todo ello con las propias declaraciones de los gobiernos agresores emitidas con anterioridad en más de quince años, con varios momentos intensos a partir de 2013 con el lamentable fallecimiento del entonces Presidente Hugo Chávez Frías. Para avanzar en ese necesario estudio, se proponen aquí algunas las reflexiones que se constituyen como retos del conocimiento dirigidos a ejercer una defensa más integral de la Nación por parte del pueblo venezolano convertido en fuerza organizada competente y capaz de defender su revolución.

Primer Reto: La amplia operación autodenominada por sus organizadores Gedeón, hasta ahora no totalmente revelada en todos sus componentes operacionales, por razones del propio fracaso inicial, forma parte de un plan estratégico de naturaleza geopolítica agresiva o fascista elaborado desde varias instancias de poder del gobierno de los EE.UU, y ejecutado en esta fase mediante un plan operacional con mercenarios y el gobiernos lacayo de Colombia, tal y como lo establecen los preceptos de la actual doctrina militar estadounidense dirigidos a minimizar los riesgos políticos para esa coalición de grupos ultraconservadores dentro del Estado federal: el uso de mercenarios y los segmentos juveniles identificados con el “american way of live”. La apurada declaración de Mike Pompeo, a pocas horas del fracaso militar, de intentar proteger a sus mercenarios connacionales apresados y amenazar a Venezuela si no los deporta, importándole un bledo sus mercenarios venezolanos capturados, es muestra de lo que pudiera significar políticamente otro fracaso de aventuras bélicas con sus estadounidenses, en territorios fronterizos a Venezuela donde ejercen todo su poder y a donde sus corporaciones dirigen cuantiosas inversiones, sea en su colonia colombiana, como en la pseudocolonia Panamá, o en territorios caribeños de sus aliados de la OTAN. 

 

Segundo: Tal operación está concebida en tiempo y espacio para el contexto de una supuesta “desmovilización social” por la Cuarentena decretada oficialmente desde mediados de marzo debido a la pandemia causada por el Covid-19 y en un contexto mediático internacional que para la visión del agresor le tiende a favorecer, toda vez que éste ha preparado, a lo que consideran su “opinión pública internacional”, durante más de seis años, para conseguir el mayor respaldado a su obcecado fin de “cambio de régimen” con posturas negativas hacia el presidente venezolano Nicolás Maduro quien –dicho sea de paso- fue reelecto de forma libre y soberana por el pueblo en mayo de 2018, en una contienda electoral con participación de partidos de oposición y ampliamente garantizada la participación popular. De la identificación de esta operación Gedeón con los intereses, intenciones y geoestrategias del gobierno de Trump no debe quedar dudas puesto que ella fue precedida no solo por acciones antivenezolanas de política exterior, como es el acoso y despojo financiero o el bloqueo comercial y económico, también extraterritorial,  sino por reiteradas declaraciones de corte ideológico contra del socialismo en los marcos de la política interna, las cuales denotan, tanto el ascenso vertiginoso de esas ideas en la política criolla estadounidense como la aceptación cada vez mayor en los planos mundiales de la justeza de la causa bolivariana –igual que la martiana- lo que es considerado desde hace más de cuatro años “la amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad, no de la Nación norteamericana como arguyen los ultraconservadores, sino del establishment dominante en EE.UU. La operación Gedeón fue preparada por los manuales de guerra del dúo Pentágono-CIA y ejecutada centrando su atención en las grandes ciudades, en este caso Caracas, creando puntos potenciales de proyección para acciones futuras de su correspondiente Comando del Ejército como es el aeropuerto de Maiquetía, y atacando tipo “pinzas” por pequeños comandos fuertemente armados acompañados de grupos de delincuentes o narcotraficantes chantajeados o cooptados y apoyados en cierta población criolla descontenta, sobre cada objetivo que se van trazando desde que inician operaciones. Todo pensado con una linealidad característica del pensamiento soberbio, prepotente y oportunista que ha caracterizado la conducción de la política guerrerista de EE.UU. 

 

Tercero:  La capacidad de acción colectiva defensiva del Estado venezolano –como categoría de la teoría política- donde se debe considerar esa integración cívico-militar que viene desarrollándose desde 1999, y ahora como unidad cívico-militar-policial entre los propios integrantes del cada vez más amplio Bloque Histórico (pueblo organizado en gobierno, asociaciones, partidos y movimientos sociales de amplio espectro, consejos comunales, grupos de tareas especiales, entre otros tipos)  que lideran en cada una de las batallas emprendidas por la defensa de la soberanía, la libertad y la independencia, es algo crucial para comprender como transcurre el desenlace del conflicto que se está viviendo hoy, 6 de mayo en Venezuela, a partir de iniciar la operación cívico-militar-policial “Negro Primero” que derrotó la operación mercenaria Gedeón. Al mismo tiempo, todo ello debe evaluarse, en su más amplio sentido, como ejercicio de autoestima y autoreconocimiento de identidad nacional del propio Bloque Histórico, algo que el adversario no logra comprender, y si lo lograra, no lo tuviera en cuenta, por razones de utilidad y de la misma naturaleza de sus intenciones expansionistas a base del mercenarismo y de posturas desclasadas de ciertos elementos sociales dispersos y fragmentados en grupúsculos.

 

Cuarto: Por tales razones, la alta capacidad de acción colectiva (CAC) del Bloque Histórico, liderado por el Presidente Maduro y el equipo unido de gobierno, es al mismo tiempo subestimada por algunos grupos del “establishment” estadounidense y enmascarada o ignorada por otros que son quienes contratan a las empresas, como la tal Sylvercorp que hacen las guerras por encargo, y éstas, apoyadas logísticamente por otras instituciones de EE.UU como la NSA para la información satelital y de internet o la DEA para cooptar o chantajear a cabecillas del narcotráfico y de la delincuencia que se le anexa,  planean operaciones tipo Gedeón donde casi todas sus acciones se instrumentan, sean con mercenarios armados o de cuello blanco, o con uniforme militar –para lo cual manipulan a muchos de sus contratados con la falsa bandera de “la captura del dictador” o de “ayudar a liberar a Venezuela”- a partir de macabros planes de guerra, desestabilización política, búsqueda a toda costa del pretendido caos social, derramamiento masivo de sangre e intervención militar estadounidense para derrocar al gobierno bolivariano, detener el proceso de transformaciones sociales, esencia de la Revolución Bolivariana, y poder apoderarse de los recursos y riquezas de la Nación, y con ellos una supremacía de dominación mayor sobre Nuestra América con el fin de tratar de contrarrestar y detener el poderío creciente de la China socialista de Mao Tse Tung y Xi Jinping, y evitar también el fortalecimiento de las posiciones aliadas de los gobiernos de Rusia, Irán, Bielorrusia, Turquía, entre otros actores, en la región considerada como “el patio trasero” del imperio.

 

Quinto: Quienes en el establishment enmascaran o falsean la realidad venezolana a ex profeso, conocen casi plenamente lo que va a suceder con sus planes injerencistas e intervencionistas contra la Revolución Bolivariana, haciendo caso omiso y violando el derecho internacional,  no solo previendo las presiones políticas que ocasionarán para tratar de obligar al Bloque Histórico a ceder posiciones y al gobierno a negociar -en condiciones menos favorables para la Revolución- con los relevos políticos que preparan para sustituir a Juan Guaidó quien, con este fracaso, es el “culpable” más evidente, sino también los provechos mediáticos contrarrevolucionarios antisocialistas a conseguir para respaldar su política exterior de acoso, de uso intenso de fake news y bloqueo contra Venezuela, Cuba y Nicaragua,  y su política interna dirigida por el llamado Estado Profundo (Deep State) de corte antisocialista con la anacrónica bandera anticomunista que aún tiene sus efectos perversos en muchos segmentos sociales, no solo de EE.UU sino en casi todos los países del mundo. De ahí es que Trump haya estado en los últimos meses exigiendo al pseudopresidente colombiano Iván Duque hacer algo o “cumplir con su deber” contra la Revolución de Venezuela pues pareciera que a través de su amplia población colombiana de unos 6 millones de personas residiendo en territorio venezolano sus imaginarios constituyen políticamente los principales testimonios de las bondades de la Revolución para con esa población. Eso lo han estudiado ampliamente los llamados “tanques pensantes” yanquis a través del Big Data que controla la NSA ya que son evidentes dos realidades que les aportan las estadísticas psicográficas y de intenciones políticas o de imágenes compartidas: una,  la referida a los millones de población de origen colombiano, pues la gran mayoría no puede ocultar en sus comunicaciones ante sus familiares que quedaron en Colombia la realidad venezolana, sus beneficios para ella en servicios gratuitos de salud, de educación y universidad, viviendas asequibles, así como su incomprensión o rechazo a lo que promueve Duque contra ella misma en su afán de debilitar al Gobierno Revolucionario. Todo ello es compilado y analizado por esos “think thank”. En lo más profundo, a los añejos sentimientos familiares contra la emigración forzada por la oligarquía colombiana, se unen los sentimientos de rechazo a los intentos de Duque-Trump de arrebatarles sus status sociales logrados en Venezuela. Ello explica en parte el “desmarque” también apresurado que ha intentado hacer Duque ante la opinión pública colombiana, al verse fracasado ante los demoledores argumentos expuestos por el Presidente Maduro desde pocas horas después del fracaso de Gedeón. Y la otra: esas mismas estadísticas acopiadas, compiladas y estudiadas a través del Big Data las compilan y estudian sobre la población venezolana que usa el correo o las redes por internet y las aplicaciones (APP) para los celulares y que muestran los cambios de opinión sobre el Presidente Nicolás Maduro en amplios segmentos sociales –insertos entre los dos bloques antagónicos de poder-  que hace dos años lo identificaban con peyorativos calificativos o términos de indiferencia, y desde hace más de medio año lo comienza a apreciar  -varios millones más de ciudadanos y ciudadanas- como un buen o aceptable protector y líder del proceso de cambios frente a los desmanes especuladores en el comercio controlado por la burguesía vendepatria. De ahí que haya elementos interesantes a considerar en los resultados aportados por el sistema del Carnet de la Patria y en las encuestas de Hinterlaces, dando cuenta –en términos de teoría política- de una mayor legitimidad y de estabilidad política con una mayor participación sociopolítica en la vida diaria venezolana, incluida la aceptación voluntaria y masiva de la Cuarentena anticoronavirus.   

 

Sexto: Es una necesidad definir debidamente las connotaciones ético-axiológica, geopolítico-geoestratégica, cívico-militar-policial y jurídico-internacional, de la operación Gedeón enmarcada en un plan mayor –como se ha dicho antes-  junto al Comando Sur del Ejército estadounidense que por la disposición de los puntos de desembarque de los mercenarios podría indicar un intento de garantizar, con un control del aeropuerto de Maiquetía, puerto de la Guaira, Puerto Cabello y Puerto La Cruz unas bases de apoyo para que tropas del Comando Sur se instalen, con el argumento falaz para la opinión pública internacional de proteger a la población venezolana del “dictador” y una vez ocupado esos territorios, sea más complicado vencerlo militarmente, con lo que el bloqueo marítimo a Venezuela, según las declaraciones de Trump lo podría implementar con mayor efectividad. Una vez hubiera iniciado esa etapa se darían órdenes de iniciar otros planes de agresión por las fronteras colombianas y brasileñas vinculados con los grupos de la contrarrevolución interna, y desde esos puntos ocupados por los invasores se incentivarían y respaldarían a otras redes delincuenciales para que se apropien con violencia de urbanismos y edificios donde es complicada la acción de las FANB y el país podría entrar en compleja situación sociopolítica. Hecho eso se estaría ante un caso semejante al de Siria 2011-2016 más que el de República Dominicana 1965 o Panamá 1989, donde el ejército de los EE.UU invadió, asesinó a cientos de personas y dominó sin encontrar mayor resistencia. Por ello, urge de inmediato describir articuladamente la planeación y los posibles objetivos inmediatos y mediatos que el agresor se planteó para la fase “sucia” a cumplir por la operación Gedeón, como son su logística para su puesta en ejecución, los territorios a controlar mediante el crimen indiscriminado y sus posibles apoyos de segmentos sociales desclasados. También, configurar las causas del evidente fracaso de la operación Gedeón, así como los significados y el sentido que cada connotación enunciadas al inicio tienen, tanto para el agresor, el gobierno de Donald Trump con su lacayo Duque, como para el agredido, el pueblo-gobierno de Venezuela liderado por Nicolás Maduro. Esas dimensiones de estudio constituyen necesidades imperantes cognitivas como base para ejercer con mayor poder la soberanía nacional y garantízar la defensa de la independencia para ganar la batalla antimperialista, no solo de Venezuela sino de todos los pueblos decididos a ser libres y de emanciparse por sí mismos y que aprecian esperanzadoramente los logros alcanzados por la Revolución Venezolana.

 

El reto es cognitivo y también para la praxis emancipadora porque como dice el apotegma: “La teoría sin praxis es nula pero la praxis sin teoría es ciega” y los neoliberales con su mente colonizadora intensificaron sus planes en los últimos cuarenta años para excluir de las escuelas y universidades el pensamiento crítico descolonizador y liberador que da luz en la batalla emancipadora. 

 

 

(*) El autor es graduado de Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana (UH) 1977 y de Relaciones Internacionales en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) de Cuba en 1979. Se graduó en 1984 de Maestro en Ciencias Sociales en la Facultad Latinoamericana en Ciencias Sociales (FLACSO), sede de México y de Doctor en Seguridad de la Nación en el IAEDEN, hoy Instituto de Altos Estudios en Seguridad de la Nación (IAESEN) de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela (UMBV). Dirige actualmente el Centro de Estudios de Economía Política de la Universidad Bolivariana de Venezuela (CEEP) y es trabajador académico de postgrado en la UMBV en los temas de Integración, Soberanía y Epistemología del DIP mientras que en la Maestría en Política Exterior de Venezuela del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual (IAEDPG) es docente para las materias: Procesos-Organismos Internacionales y  Seguridad-Defensa.

 

 

 

 

sábado, 14 de diciembre de 2019

Declaración de la XVII Cumbre ALBA-TCP La Habana, 14 de diciembre 2019


Declaración de la XVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la ALBA-TCP

15 años en defensa de la unidad, la paz y la integración

1.    Los Jefes de Estado y de Gobierno y los Jefes de Delegaciones de los países miembros e invitados de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), nos reunimos en La Habana, el 14 de diciembre de 2019, para conmemorar el XV Aniversario de la Alianza, fundada por los Comandantes Fidel Castro Ruz y Hugo Rafael Chávez Frías, con el firme compromiso de profundizarla, como expresión de las aspiraciones de independencia regional y baluarte de la integración genuinamente latinoamericana y caribeña frente a las crecientes amenazas a la autodeterminación, la soberanía, la paz y la estabilidad regionales.
2.    Reivindicamos el ideario de Bolívar, Martí, San Martín, Sucre, O´ Higgins, Petión, Morazán, Sandino, Maurice Bishop, Garvey, Túpac Katari, Bartolina Sisa, Chatoyer y otros próceres de la independencia latinoamericana y caribeña.
3.    Enfatizamos que la unidad e integración regional es la única vía para enfrentar la dominación que ejercen las estructuras hegemónicas de poder mundial, y que han dejado a nuestros pueblos en una condición histórica de subordinación y vulnerabilidad política, económica y cultural.
4.    Expresamos que el ALBA-TCP es el primer frente de integración genuinamente latinoamericano y caribeño, está sustentado en principios de solidaridad, justicia social, defensa de la independencia y soberanía, autodeterminación de los pueblos, cooperación y complementariedad económica, fruto de la profunda vocación integracionista de sus miembros y de su voluntad política de avanzar todos juntos hacia el desarrollo sostenible, para satisfacer las necesidades de nuestros países y pueblos.
5.    Resaltamos los logros sociales del ALBA-TCP, que han estado dirigidos al ser humano, sin importar su raza, estrato social, credo o posición política alguna, lo cual ha permitido que sean millones los latinoamericanos y caribeños que han sido beneficiados con las políticas sociales impulsadas por la Alianza.
6.    Resaltamos especialmente el Programa de alfabetización; la Misión Milagro; el Programa de atención a las personas con discapacidad; el Cardiológico Infantil Latinoamericano, la formación de médicos integrales en la Escuela Latinoamericana de Medicina-ELAM en Cuba y en Venezuela y PetroCaribe; así como también, las Casas del ALBA, los Juegos deportivos ALBA, Telesur y la Radio del sur.
7.    Destacamos los avances alcanzados por el ALBA-TCP en el ámbito económico y financiero, especialmente al cumplirse 11 años del establecimiento del Banco del ALBA, período en el cual se han desarrollado diversos proyectos de infraestructura, de producción y de servicios, en los distintos países de la región.
8.    Ratificamos nuestro compromiso con la construcción de un modelo alternativo de soberanía económica, expresado en una Nueva Arquitectura Financiera, para consolidar un sistema de intercambio y cooperación recíproca, solidaria, participativa y complementaria, que fortalezca nuestra libertad económica y comercial.
9.    Reiteramos nuestra voluntad de continuar trabajando y cooperando en el enfrentamiento al cambio climático, fenómeno que es producto del sistema capitalista, con sus patrones irracionales de producción y consumo, que agreden a nuestra Madre Tierra y que incrementan la frecuencia e intensidad de fenómenos naturales que ocasionan lamentables pérdidas humanas y materiales.
10. Resaltamos la participación y presencia plena de los movimientos sociales, de solidaridad y sectores populares en nuestro proceso integracionista, para avanzar en la construcción de sociedades incluyentes, culturalmente diversas y ambientalmente responsables, que excluya la explotación del ser humano.
11. Condenamos la política agresiva e intervencionista del Gobierno de Estados Unidos, que con la complicidad de las oligarquías nacionales y de los medios corporativos de la información, unida a las consecuencias de la férrea aplicación de inhumanos modelos neoliberales, son las causas fundamentales de la peligrosa inestabilidad regional.
12. Reiteramos que la política actual del gobierno de los Estados Unidos hacia Nuestra América plantea desafíos que generan claras violaciones a los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, así como a los postulados de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
13. Repudiamos las amenazas de uso de la fuerza por el gobierno de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela y el sostenimiento y ampliación de criminales medidas coercitivas unilaterales contra su pueblo, que continúan siendo la principal amenaza a la paz en América Latina y el Caribe. Respaldamos a la Revolución bolivariana, a la unidad cívico-militar de su pueblo y al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.
14. Rechazamos la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) contra la República Bolivariana de Venezuela, lo cual representa un peligro para la paz, que podría facilitar la fabricación de un pretexto y establecer las bases para una eventual intervención militar contra el pueblo bolivariano.
15. Condenamos el golpe de Estado contra el gobierno constitucional del compañero Evo Morales Ayma en Bolivia, el cual constituye una expresión clara de la estrategia imperialista de Estados Unidos en el hemisferio occidental y su intención permanente de vulnerar la libre determinación de nuestros pueblos en función de sus pretensiones hegemónicas. La complicidad de la oligarquía boliviana en la violenta interrupción de la institucionalidad democrática en el país y el apoyo complaciente de otras oligarquías de la región a esta flagrante violación del Estado de Derecho y de los derechos humanos, no admiten dudas.
16. Destacamos que con el propósito de recuperar los espacios conquistados por los pueblos con gobiernos progresistas, el gobierno de los Estados Unidos, en contubernio con las oligarquías de la región, revive métodos que parecían superados en la historia de América Latina y aplica nuevas fórmulas de la llamada guerra no convencional.
17. Denunciamos que en Bolivia se han multiplicado la intolerancia, el racismo, la represión brutal contra los movimientos sociales y los pueblos originarios, con la clara determinación de revertir los logros alcanzados por su pueblo durante la presidencia del compañero Evo Morales Ayma.
18. Denunciamos que las amenazas y los reiterados intentos desestabilizadores contra el gobierno legítimo de la hermana República de Nicaragua son una violación del Derecho Internacional. El Gobierno sandinista de Nicaragua y su Presidente, Daniel Ortega Saavedra, cuentan con nuestra solidaridad y apoyo.
19. Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo de la hermana Mancomunidad de Dominica, y felicitamos al Primer Ministro Roosevelt Skerrit por su reelección el pasado 6 de diciembre con un amplio respaldo popular.
20. Rechazamos las acciones injerencistas contra el proceso político en Surinam y los intentos de desestabilizar dicho país. El Gobierno Constitucional de Surinam y su Presidente, Desiré Bouterse, cuentan con nuestra solidaridad y apoyo.
21. Repudiamos firmemente la aplicación de la Doctrina Monroe. Demandamos el respeto a la libre determinación de nuestros pueblos, a la soberanía, la integridad territorial y la no injerencia en los asuntos internos de cada Estado, la solución pacífica de controversias internacionales, el rechazo al uso o a la amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, al tiempo que denunciamos el uso de métodos de guerra no convencional para derrocar gobiernos legítimos y la imposición de medidas coercitivas unilaterales contra países latinoamericanos y caribeños.
22. Manifestamos que el ascenso de los gobiernos neoliberales al poder político en la región ha generado un evidente retroceso de las políticas de beneficio social en varios países, incrementando los índices de pobreza, las profundas desigualdades sociales y la marginación de amplios sectores populares.
23. Declaramos que la creciente corrupción de gobiernos neoliberales, su ejercicio del poder para maximizar los beneficios de las corporaciones transnacionales y de exiguas élites privilegiadas; la violencia y la brutalidad policial, han provocado el estallido de multitudinarias manifestaciones en Nuestra América.
24. Denunciamos la falsedad estadounidense de atribuir a miembros de esta Alianza, la responsabilidad en la organización de las masivas protestas populares que se han extendido por la región, lo que persigue ocultar el fracaso de las gestiones de gobiernos neoliberales que se pliegan a los requerimientos impuestos por Washington.
25. Rechazamos la tergiversación vergonzosa de la realidad latinoamericana por Estados Unidos y las élites oligárquicas de la región que buscan ocultar la verdadera génesis de las manifestaciones populares.
26. Repudiamos los autoproclamados paladines de los derechos humanos y la democracia, que acuden cada vez más a la militarización y a la represión para sostener el modelo neoliberal en crisis. Las cifras de muertos, heridos y mutilados ilustran por sí mismas el uso desproporcionado de la fuerza por los cuerpos represivos. El apoyo de varios gobiernos a la brutal represión en diversos países y el silencio cómplice de otros, es inaceptable.
27. Condenamos las sistemáticas acciones del Gobierno de Estados Unidos para desacreditar y sabotear la cooperación internacional que presta Cuba en la esfera de la salud en decenas de países, la cual ha beneficiado a millones de personas, así como las groseras presiones ejercidas contra varios gobiernos para que interrumpan la acogida de la solidaria cooperación cubana, en detrimento del derecho a la vida y del acceso a servicios médicos de sus ciudadanos.
28. Destacamos la reciente adopción por la Asamblea General de las Naciones Unidas de la resolución titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” por 187 votos a favor, que patentizó una vez más el aislamiento abrumador del gobierno estadounidense, en el contexto de una comunidad internacional comprometida con la verdad, la justicia y el respeto al Derecho Internacional. La lamentable decisión del gobierno de Brasil de votar en contra y del gobierno de Colombia de abstenerse, confirman el secuestro de sus políticas por sectores abiertamente plegados a los intereses de la Casa Blanca.
29. Expresamos nuestra solidaridad con los hermanos países caribeños, que padecieron el genocidio contra la población nativa, los horrores de la esclavitud, la trata transatlántica y el saqueo colonial y neocolonial, enfrentan hoy los retos resultantes del cambio climático, los desastres naturales y el injusto sistema financiero que pone en peligro sus pequeñas economías. Ratificamos el derecho de los países del Caribe a recibir un tratamiento justo, especial y diferenciado. El Caribe encontrará siempre en el ALBA-TCP una plataforma de articulación, cooperación y complementariedad para la defensa de sus justos reclamos y reparaciones.
30. Manifestamos nuestro anhelo de unidad e integración que confirma la importancia de preservar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), mecanismo genuino para promover los intereses comunes de nuestras naciones mediante la concertación política con respeto a la diversidad. En ese sentido, nos comprometemos a apoyar a México en su ejercicio de la Presidencia Pro Témpore de la Comunidad.
31. Saludamos la adhesión de Antigua y Barbuda como miembro pleno del Banco del ALBA, el 04 de noviembre de 2019.

Los desafíos que enfrentamos reafirman la necesidad de cerrar filas frente a las amenazas, injerencias y agresiones externas, con plena confianza en la victoria. Unidos enfrentaremos el intervencionismo y el golpismo. Nos ampara la convicción profunda de que la construcción del futuro mejor que deseamos y por el que trabajamos para Nuestra América, está y estará cada vez más en las manos fuertes y firmes de los pueblos libres.

Garanticemos la realización de los derechos a la vida, a la paz, a la libre determinación y al desarrollo a los que nuestros pueblos son acreedores. ¡Unámonos! De la unidad depende la victoria de las causas justas que reivindicamos.

Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que Nuestra América cumpla su misión universal.

José Martí, Nuestra América.

La Habana, 14 de diciembre de 2019

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